El Instituto Superior de Formación de Fiscales del Ministerio Público desarrolló con éxito, durante los días 8, 9 y 10 de abril, el curso especializado “Técnicas Especiales de Investigación”, como parte de su oferta académica orientada al fortalecimiento de las competencias investigativas de nuestros fiscales. Esta jornada tuvo como objetivo principal dotar a los participantes de herramientas teórico-prácticas actualizadas para la aplicación de técnicas especiales de investigación, en atención a los retos que plantea la criminalidad organizada y el uso y manifestación de nuevos instrumentos y modalidades delictivas.
El programa académico, impartido por facilitadores institucionales como los fiscales Igor Blanco, William Granados, Julio Villarreal, Julio Campines, Jairo Samaniego, Agustín Almario y Lorena Gordón incluyendo a los expertos temáticos, Wladimir González, Lizbeth Carrizo, integró novedosos contenidos como los vinculados al uso de tecnologías aplicadas a la investigación penal, incluyendo operaciones encubiertas digitales, análisis en la Deep Web, geolocalización e investigación en fuentes abiertas, así como técnicas como vigilancia, seguimiento, compras controladas, entregas vigiladas e intervención de comunicaciones. De igual forma, se abordaron aspectos jurídicos y procedimentales relacionados con la cooperación internacional en el marco de la Ley 121 de 2013, la protección de víctimas y testigos, y la estructuración de actuaciones fiscales bajo control judicial.
Durante los tres días de curso se estuvieron realizando ejercicios prácticos y simulaciones de audiencia, que permitieron a los participantes aplicar los conocimientos adquiridos en escenarios hipotéticos, fortaleciendo el análisis crítico y la toma de decisiones estratégicas en la investigación penal. En este contexto, el Instituto Superior de Formación de Fiscales reitera su labor en la formación continua y especializada, orientada al fortalecimiento de las capacidades técnicas y estratégicas del personal, cónsono a las exigencias actuales del fenómeno de la criminalidad, promoviendo espacios educativos de alto valor donde se mejoran las actuaciones de los fiscales traduciéndose en acciones más eficaces, articuladas y estrictamente apegadas a los principios del debido proceso.










