El Instituto Superior de Formación de Fiscales “Dra. Clara González de Behringer”, en coordinación con la Sección de Asuntos Antinarcóticos y Aplicación de la Ley (INL), del Departamento de Estado de los Estados Unidos, desarrolló, el curso denominado “Inteligencia de Fuentes Abiertas (OSINT) aplicada a Investigaciones Financieras y Patrimoniales”, dirigido a fortalecer las competencias técnicas necesarias para la búsqueda, el análisis y la utilización de información proveniente de fuentes abiertas.
La capacitación fue dictada por los consultores Erika Pérez y Christian Sanabria, y contó con la participación de fiscales anticorrupción, analistas financieros y funcionarios de la Unidad Especializada en Blanqueo de Capitales y Financiamiento del Terrorismo, así como de la Policía Nacional.
Las palabras de apertura estuvieron a cargo de la fiscal superior Elizabeth Carrión, de la Fiscalía Segunda Superior Especializada contra la Delincuencia Organizada, quien destacó la relevancia de incorporar herramientas especializadas para enfrentar las nuevas modalidades de investigación vinculadas con la delincuencia organizada y los delitos de naturaleza financiera y patrimonial.
El programa académico se desarrolló mediante cuatro módulos. Durante el primer módulo se abordaron los fundamentos de OSINT, el ciclo de inteligencia e información, la protección del investigador, el Protocolo de Berkeley, la huella digital, la seguridad operacional y las técnicas de búsqueda avanzada.
En el segundo módulo se estudiaron la investigación de personas e identidades digitales, el análisis de imágenes, la geolocalización, las estructuras corporativas y offshore, así como la identificación del beneficiario final. El tercer módulo estuvo dedicado al acceso seguro a la deep web y la dark web, el reconocimiento con medidas avanzadas de seguridad operacional y el análisis de filtraciones y brechas de datos.
La jornada final comprendió el uso de la inteligencia artificial en investigaciones OSINT, el análisis de redes, la visualización de vínculos y la elaboración de informes basados en fuentes abiertas. Asimismo, se examinaron las buenas prácticas destinadas a preservar el valor probatorio de la evidencia digital.
La metodología combinó contenidos conceptuales con ejercicios prácticos integrados, lo que permitió a los participantes aplicar las técnicas estudiadas a situaciones relacionadas con investigaciones financieras y patrimoniales.













