jueves 16 de agosto de 2018
  • jueves 14 diciembre , 2017

Informe de CONAPRED para el Control del Abuso de Drogas en Panamá y sus Eventos Conexos

La Comisión Nacional para el Estudio y la Prevención de los Delitos Relacionados con Drogas (CONAPRED) y el Observatorio Panameño de Drogas brindó hoy, los resultados del último informe realizado la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD), que se realiza periódicamente con un estudio epidemiológico regional para ayudar a los Estados miembros en la producción de información y estadísticas oportunas, confiables y comparables sobre la demanda y la oferta de sustancias psicoactivas (SPA), en las que participó Panamá.

Este reporte indica conocer la magnitud y características del consumo de drogas licitas e ilícitas en Panamá, determinar la prevalencia de consumo de sustancias psicoactivas, en vida, en el último año y en el último mes, así como la prevalencia de consumo de sustancias psicoactivas, según características por sexo, edad, ocupación, escolaridad, nivel socioeconómico y lugar de residencia, además de detectar patrones de consumo de las diversas sustancias.

RESUMEN GENERAL

Los principales resultados de este estudio son los siguientes:

El 32.1% de las personas encuestadas declara haber fumado tabaco/cigarrillo alguna vez en la vida (47.2% de los hombres y 19.3% de las mujeres). La prevalencia del último año desciende al 8.3% y durante el último mes o consumo actual, fumaron tabaco el 6% de las personas analizadas, con grandes diferencias según sexo (10.4% varones y 2.3% mujeres). En términos de cantidad de personas, son unas 116 mil, entre los cuales 92 mil son varones y 24 mil mujeres. A partir de los 18 años el consumo es mayor, alcanzando una prevalencia del 8.5% en los jóvenes de 18 a 24 años y desciende levemente en las edades siguientes. Un 42% de los que fuman en el último mes lo hacen diariamente y no hay diferencias según sexo en la intensidad del uso.

La mayoría de la población encuestada tienen una alta percepción de riesgo del uso de tabaco, que llega al 94.4% en el caso del uso frecuente. Por otra parte, es de notar que sólo el 1.4% de la población considera que fumar ocasionalmente no tiene riesgo alguno y el nivel de desinformación sobre los daños que este consumo trae aparejado a la salud es muy bajo, no superando el 1.2% de la población.

En cuanto al consumo de bebidas alcohólicas, el 72% de las personas declara haber consumido alcohol al menos alguna vez en su vida, siendo el consumo entre los varones 20 puntos de porcentaje mayor que el consumo de las mujeres. La prevalencia de año o porcentaje de personas que ha tomado alcohol en ese periodo desciende al 48.6% y la distancia entre sexos se acentúa a 25 puntos. Finalmente, el consumo actual o prevalencia del último mes, involucra al 35.2% de la población del país y la distancia entre varones y mujeres vuelve a incrementarse. Son alrededor de 683 mil personas, de las cuales 445 mil son varones, es decir alrededor del 65%. En términos de la edad, las mayores tasas que oscilan entre el 39% y 45% se encuentran entre los grupos de edad de 18 a 44 años y no son significativas estas diferencias. Si en cambio, es inferior el consumo en adolescentes (6.8%) y adultos mayores (30.2%).

PREVALENCIA DE VIDA, MES Y AÑO E INCIDENCIA DE AÑO Y MES DE CONSUMO DE BEBIDAS ALCOHÓLICAS SEGÚN SEXO. PANAMÁ 2015.

Según las cifras del estudio, unas 213 mil personas en Panamá con edades entre 12 y 65 años presentan un uso de alcohol que se puede considerar riesgoso o perjudicial, según los indicadores del AUDIT (OMS). Esto equivale al 31.2% de los consumidores actuales de alcohol y al 11% de la población de 12 a 65 años. De este total de 213 mil personas el 80.3% son varones, incrementando la brecha con las mujeres.

NÚMERO Y PORCENTAJE DE PERSONAS CON CONSUMO DE RIESGO O PERJUDICIAL DE BEBIDAS ALCOHÓLICAS, SEGÚN SEXO. PANAMÁ 2015

Entre los jóvenes de 18 a 24 años, el 40.6% de ellos presenta un patrón de consumo perjudicial de alcohol, seguido por los jóvenes de 25 a 34 años. Es importante resaltar que si bien entre los adolescente la prevalencia es baja el uso problemático compromete a casi tres adolescentes de cada diez. En términos de la población total, entre los 18 y los 34 años, se encuentra la mayor proporción de uso problemático.

NÚMERO Y PORCENTAJE DE PERSONAS CON CONSUMO DE RIESGO Y PERJUDICIAL DE BEBIDAS ALCOHÓLICAS, SEGÚN GRUPOS DE EDAD (AÑOS). PANAMÁ 2015.

Fuente: Segunda Encuesta Nacional de Hogares sobre Consumo de Drogas 2015

En cuanto al consumo problemático según las provincias, la que tiene la mayor proporción de usuarios problemáticos en relación a los consumidores, es el Resto de Panamá (47.8%), seguido por Coclé (46.3%) y Herrera (42.9%). Por otra parte, Darién es la provincia con menor consumo y menor uso problemático entre los consumidores.

TABLA Nº 20. NÚMERO Y PORCENTAJE DE PERSONAS CON CONSUMO DE RIESGO O PERJUDICIAL DE ALCOHOL SEGÚN PROVINCIAS. PANAMÁ 2015.

PORCENTAJE Y NÚMERO DE PERSONAS CON DEPENDENCIA DE ALCOHOL, SEGÚN SEXO Y GRUPO DE EDAD. PANAMA 2015

El uso de psicofármacos sin prescripción médica tiene prevalencias del 2.2% en el uso de tranquilizantes alguna vez en la vida, siendo más del doble el consumo de las mujeres en relación a los varones. El consumo decrece al 0.8% en el último año y las distancias entre sexos prácticamente se suprimen, al igual que en el consumo de los últimos 30 días. Al considerar el uso reciente (prevalencia de último año) como indicador, unas 14,6 mil personas hicieron uso de tranquilizantes sin prescripción médica en este periodo, de las cuales 8,6 mil son mujeres y más de la mitad del total de personas tienen entre 45 a 65 años. El consumo de estimulantes sin prescripción médica es muy bajo, con una tasa de prevalencia de vida del 0.2% siendo mayor entre los varones. La prevalencia de consumo del último año decrece al 0.05%.

PREVALENCIA DE VIDA, AÑO Y MES E INCIDENCIA DE AÑO Y MES DE CONSUMO DE TRANQUILIZANTES* SIN PRESCRIPCIÓN MÉDICA SEGÚN SEXO. PANAMÁ 2015.

En relación con el uso de sustancias ilícitas, el 6.8% de las personas declaró haber consumido alguna sustancia ilícita al menos una vez en la vida y las diferencias por sexo son considerables: el 12.8% de varones y el 1.8% de mujeres, siete veces menos. La declaración de consumo ocurrida en el último año antes de responder la encuesta es sustancialmente menor. La tabla siguiente muestra que la misma es del 1.2% y la distancia entre sexos se mantiene, con una prevalencia del 0.3% en las mujeres y del 2.2% en varones.

*Prevalencia vida incluye las siguientes sustancias: marihuana, cocaína,pasta base, basuco o pegón, éxtasis, anfetaminas, metanfetamina, heroína, LSD, Popper, ketamina, GHB, sustancias inhalables, crispy, crack o piedra, hachis, alucinógenos (como PCP, Peyote o mescalina, hongos), u otra sustancia.

**Prevalencias e incidencias de último año y último mes incluyen las siguientes sustancias: marihuana, cocaína, pasta base, basuco o pegón, crispy, éxtasis, sustancias inhalables

Unas 22,5 mil personas que en el país usaron alguna droga ilícita en el último año, tales como marihuana, cocaína, pasta base, bazuco o pegón, crispy, éxtasis y sustancias inhalables. De éstos, 19,6 mil son varones, lo que quiere decir es que de cada cuatro personas que consumieron alguna droga ilícita en el último año 3,5 son varones.

CONSUMO RECIENTE (PREVALENCIA ÚLTIMO AÑO1) DE CUALQUIER SUSTANCIA ILÍCITA SEGÚN SEXO.

Prevalencias e incidencias de último año y último mes incluyen las siguientes sustancias: marihuana, cocaína, pasta base, bazuco o pegón, crispy, éxtasis, sustancias inhalables.

El mayor consumo de sustancias ilícitas en el último año se presenta en el grupo de 18 a 24 años, con una tasa del 3.7%, seguido por los adolescentes de 12 a 17 años (1.6%) y las personas de 25 a 34 años (1.4%).

De acuerdo con estas tasas de consumo en el último año, se estiman las siguientes cifras globales de consumidores en cada grupo de edad: 3,7 mil adolescentes de 12 a 17 años, 10,1 mil jóvenes de 18 a 24 años y 5,7 mil en el grupo 25 a 34 años.

Prevalencias e incidencias de último año y último mes incluyen las siguientes sustancias: marihuana, cocaína, pasta base, basuco o pegón, crispy, éxtasis, sustancias inhalables.

En seis provincias se encuentran prevalencias superiores al promedio: Darién y Chiriquí (1.3%) y Herrera, Distrito de Panamá y San Miguelito, Distrito de Arraiján y La Chorrea, y Colón con una prevalencia del 1.2% cada uno, y en el otro extremo, cuatro provincias tienen consumos inferiores al 1%, siendo Los Santos y Veraguas los más favorecidos.

CONSUMO RECIENTE (PREVALENCIA ÚLTIMO AÑO1) DE CUALQUIER SUSTANCIA ILÍCITA SEGÚN PROVINCIA. PANAMÁ 2015

Prevalencias e incidencias de último año y último mes incluyen las siguientes sustancias: marihuana, cocaína, pasta base, basuco o pegón, crispy, éxtasis, sustancias inhalables.

En relación al consumo abusivo y/o dependiente, el estudio informa que son unas 8,3 mil personas que clasifican con este patrón de consumo. La mayoría son varones y el porcentaje de este patrón abusivo y/o dependiente en la población impacta al 0.8% y 0.1% de varones y mujeres respectivamente.

Prevalencia vida incluye las siguientes sustancias: marihuana, cocaína,pasta base, basuco o pegón, éxtasis, anfetaminas, metanfetamina, heroína, LSD, Popper, ketamina, GHB, sustancias inhalables, crispy, crack o piedra, hachis, alucinógenos (como PCP, Peyote o mescalina, hongos), u otra sustancia.

Prevalencias de último año y último mes incluyen las siguientes sustancias: marihuana, cocaína, pasta base, basuco o pegón, crispy, éxtasis, sustancias inhalables.

Alprazolam (Tafil), Diazepam (Valium), Clonazepam (Ravotril o Rivotril), Mexazolam (Melex) o similares

Metilfenidato (Ritalín), Anfetaminas (Adderall), Dextroanfetamina (Dexedrine, Dextrostat),
Pemolina (Cyler) o similiares.

Pegamentos, pinturas, lacas, desodorantes, gasolina o similares

* En el cuestionario no se incluyeron preguntas para evaluar prevalencias de último año y último mes.

Marihuana es la sustancia psicoactiva ilícita de mayor consumo en el mundo, en la región y en el país. En Panamá un 5.6% de la población de 12 a 65 años ha hecho uso de ella alguna vez en la vida, siendo el doble en varones (10.5%) y significativamente inferior en las mujeres (1.4%). El consumo reciente o prevalencia del último año comprende al 0.8% de la población, el 1.5% en varones y el 0.1% entre las mujeres, es decir que unas 15 mil personas usaron marihuana en el último año, de las cuales 13,5 mil son varones, casi el 90%.
El análisis del consumo reciente según grupos de edad indica que entre los 18 a 34 años se ubica el mayor consumo, teniendo un prevalencia de 2.8% los jóvenes de 18 a 24 años. Tanto en adolescentes como en adultos mayores de 35 años, el consumo es inferior al 0.5%.

Analizado el consumo según las provincias del país, la mayoría se ubica muy cercana al promedio nacional del 0.8%. Sin embargo, podemos resaltar que las provincias de Darién y Colón como las de mayor consumo (1.3% y 1.1%) y las de Coclé, Veraguas y Los Santos con las prevalencias más bajas, entre el 0.2% y 0.3%.

En cuanto a la percepción de riesgo frente al uso de marihuana, los datos indican que hay un fuerte conocimiento de la opinión de Gran riesgo entre el consumo ocasional al frecuente, pasando del 62.9% al 91.7%, casi 30 puntos. Lo inverso se observa respecto de la opinión de Riesgo leve y moderado, que para el uso ocasional tiene la aceptación de casi un tercio de la población y decae al 5.4% para el uso frecuente. Un 2% de la población considera que fumar marihuana alguna vez no acarrea ningún riesgo para la usuario, pero decae al 0.4% cuando la frecuencia del consumo se incrementa. Otro 2.5% de la población no tiene opinión formada al respecto. La opinión de Gran riesgo es menor entre los adolescentes y jóvenes de 18 a 24 años.

El 28.4% de la población del país considera que es fácil conseguir marihuana y esta percepción es mayor entre los varones, seis puntos de porcentaje más arriba que las mujeres. En relación a los grupos de edad, los jóvenes de 18 a 24 años son los que en mayor magnitud sostienen que es fácil conseguir marihuana seguidos por los jóvenes de 25 a 34 años. Los adolescentes son el grupo etario que en menor medida considera la facilidad de acceso.

Un 13.6% de la población manifiesta que ha recibo oferta de marihuana y en su gran mayoría esta oferta ocurrió hace más de un año. Es una experiencia que entre los varones ha ocurrido en un 21.1% y en las mujeres en un 7.2%. En el caso de los varones, en un 3.2% esta oferta ocurrió en los últimos 30 días o menos de un año y en las mujeres, hace más de un año en la mayoría de los casos.

Crispy es una marihuana sintética que tiene el segundo lugar de importancia entre las prevalencias de consumo de sustancias ilícitas, con un consumo reciente o del último año del 0.6%. Es principalmente consumido entre los varones, que tienen una prevalencia del 1.3% frente a un 0.03% en las mujeres.

El consumo reciente de crispy es principalmente de jóvenes entre los 18 a 24 años (2.4%), seguidos por los de 25 a 34 años.

La percepción de riesgo frente al consumo ocasional de crispy es del 69.6% y se incrementa al 88.3% respecto del consumo frecuente. Un 8% de la población no tiene conocimiento y no puede opinar. La percepción de Gran riesgo es menor en los adolescentes y crece conforme aumenta la edad de la población.

Un 20.2% de las personas entre 12 a 65 años considera que es fácil conseguir crispy, percepción que es mayor entre los varones y entre los jóvenes de 18 a 24 años. El 4.7% de la población registra episodios de haber recibido oferta de crispy, y le han ocurrido principalmente a los varones, 8.4% y 1.5% en mujeres. Esa oferta ocurrió en su gran medida hace más de un año.

Si bien las prevalencias son bajas, en el estudio se registraron las opiniones de la población respecto de la percepción de riesgo de sustancias inhallables, cocaína, pasta base o bazuco, Popper, éxtasis, crack y pegón. A continuación se detallan los principales hallazgos:

La opinión de Gran riesgo del uso ocasional de inhalables es del 72.5% y se incrementa al 92% en relación al uso frecuente. De manera consecuente, disminuye la percepción de riesgo leve o moderado, pasando del 23.7% al 4.7% según se evalúe el uso ocasional o frecuente. Los adolescentes son quienes presentan la menor proporción de opinión de Gran riesgo respecto del uso ocasional y frecuente, y también, guardan la mayor distancia entre ambas opiniones, de 25 puntos al igual que los jóvenes de 18 a 24 años. Este dato es importante en tanto el inicio del consumo ocurre como un acto experimental y ocasional y en este sentido, la percepción del riesgo en esta conducta es relevante.

La percepción de riesgo de fumar pasta base o bazuco se ubica preferentemente en una evaluación de Gran riesgo, tanto para el uso ocasional como frecuente, del 70.2% y 84.9% respectivamente. La menor percepción de Gran riesgo ldel uso ocasional la tienen los adolescentes (53.2%).

El consumo ocasional de cocaína (clorhidrato) tiene una percepción de Gran riesgo que asciende al 77.5% de la población y la opinión sobre un Riesgo leve y moderado la sostiene casi el 19%. Diferente se distribuye la opinión cuando se indaga por el uso frecuente, cuya percepción de Gran riesgo alcanza al 95% de la población.

Es prácticamente nula la evaluación de inocuidad y el desconocimiento es expresado por un 3%. Los adolescentes tienen la menor percepción de Gran riesgo, retrocediendo casi 10 puntos del promedio general.

Respecto del uso de popper, sea ocasional o frecuente, la opinión se distribuye entre el Gran riesgo y el desconocimiento o falta de información sobre esta sustancia psicoactiva, que representa al 28% de la población analizada. La percepción de Gran riesgo crece en 10 puntos desde la opinión sobre el uso ocasional al frecuente, pasando del 60.4% al 70.3%. Los adolescentes tienen la menor percepción de Gran riesgo, para cualquier frecuencia de uso.

En relación a éxtasis, la opinión de Gran riesgo del uso ocasional y frecuente es del 72.7% y 88.4%. Para el uso ocasional esta percepción se aminora en el 16.7% de la población, que evalúa su riesgo de leve o moderado. La proporción de desconocimiento ronda al 10% de la población. Tal como se viene observando con otras sustancias, la menor percepción de Gran riesgo ocurre entre los adolescentes seguido de los jóvenes de 18 a 24 años.

El consumo de crack tiene una percepción de Gran riesgo que expresa el 77.6% y 91.6% de la población, al evaluar su uso ocasional y frecuente respectivamente. La consideración de Riesgo moderado o leve es casi inexistente para el uso frecuente, pero representa al 15% de la opinión para uso ocasional. El desconocimiento sobre los daños que el consumo de crack pudiera ocasionar alcanza al 7% de la población bajo análisis. Los adolescentes tienen la menor opinión de Gran riesgo.

La evaluación del riesgo del consumo de pegón se caracteriza por ser de Gran riesgo para el 71.4% y el 85.1% de la población bajo estudio. Un 15% considera que el uso ocasional provoca un riesgo leve o moderado; y alrededor de un 13% no tiene opinión formada al respecto. Los adolescentes son el grupo más vulnerable en relación a su percepción de Gran riesgo del uso ocasional, que alcanza al 56% de ellos.

Las opiniones de la población estudiada respecto de la percepción de facilidad de acceso a las diferentes sustancias, se detallan a continuación:

La percepción de facilidad de acceso a cocaína es percibida por el casi 22% de los varones y un redondeado 17% de las mujeres, que se distancian por tres puntos debajo de la percepción general.

La pasta base tiene una percepción de facilidad de acceso de sólo el 6.2% de la población, un punto más en varones y un punto menos en mujeres.

El 23% de las personas respondieron que consideran al éxtasis de fácil acceso, superior entre los varones. Por otra parte, los varones y los jóvenes de 18 a 24 años, como también los adolescentes, son los grupos que recibieron mayor oferta de éxtasis, en un 4.6% y 3.5% respectivamente.

Una baja proporción del 3.2% de la población piensa que acceder al LSD es fácil, destacándose el 4.1% de los varones y en los mayores de 18 años. Datos similares se encontraron para heroína.

En un casi 9% se concentra la percepción de facilidad de acceso al crack, casi 11% en varones y 7.5% en mujeres.

La percepción de facilidad de acceso al pegón es del 9.3%, dos puntos arriba los varones y dos puntos debajo las mujeres.

El perfil epidemiológico en relación al consumo de sustancias psicoactivas en Panamá se vincula a las sustancias de curso legal, alcohol, tabaco y tranquilizantes, que presentan las mayores tasas de consumo. Y en el conjunto de drogas ilícitas, cuya prevalencia global es relativamente baja, del 1.16%, sobresale los cannabis, bajo forma tradicional de marihuana o en su versión sintética, crispy. Panamá no muestra un patrón de consumo asociado a las cocaínas, según indican las bajas prevalencias de todas sus formas (clorhidrato o pasta base). La presencia de los Estimulantes de tipo anfetamínicos, evaluados en conjunto o en forma separada sus componentes, también presentan bajas prevalencias.

Con este reporte se recaba una perspectiva global del fenómeno y del impacto de las drogas en las Américas, así como apoyar la construcción de políticas adaptadas a las características del consumo problemático las drogas y los eventos que se asocian con ello.

Panamá contribuyó en este estudio por medio del Observatorio Panameño de Drogas (OPADRO), en diferentes esfuerzos investigativos conjuntos, durante la última década del pasado siglo XX y desde el año 2000 hasta la fecha.

Han sido múltiples estudios que se han realizado en distintas poblaciones como por ejemplo: estudiantes de enseñanza media, población general y población en centros de tratamiento .

Desafortunadamente las crónicas diarias manchadas por la violencia del narco- tráfico nos hacen olvidar de la verdadera naturaleza del problema de las drogas como también de las razones que justifican eventos como la que estamos celebrando hoy .

La Comisión Nacional para el Estudio y la Prevención de los Delitos Relacionados con Droga, fundamenta sus acciones en estudios e investigaciones realizadas por expertos en la materia, entidades públicas y ONG’S que desde hace varias décadas se vienen desarrollando. Estos nos han ofrecido un claro panorama de la situación del consumo en nuestro país y cómo ha evolucionado.

F. Rodríguez.